El presente escrito fue dejado por el estudiante de la Universidad del Valle Damian Morris, en el muro de porlaedu en Facebook. Lo reproducimos aquí en su totalidad, pues revela el profundo malestar que crece entre el estudiantado en todo el país en torno a la determinación del levantamiento del paro, que tomaron los autodesignados voceros de la MANE, con lo cual se frenó el poderoso ascenso de la lucha de la juventud colombiana sin haber resuelto, siquiera, los problemas más apremiantes que agobian a las instituciones de educación superior.
Hoy, la asamblea general de estudiantes tiene el objetivo: frente al paro nacional ¿suspender o no suspender?
Los compañeros que abrazan la suspensión del paro, argumenta que las garantías proclamadas por la MANE para poder suspender el mismo se han cumplido en su totalidad, garantías planteadas por una parte de la MANE que se quedó a decidir a las 12:30 de la noche del 13 de noviembre, garantías que no recogían los disensos que planteaban los compañeros de 31 universidades del país.
La MANE exigió como garantías: “Se haga efectivo el retiro del proyecto de ley de reforma a la educación superior. El gobierno nacional ¿demuestre una voluntad real?, que se exprese bien sea en una ¿declaración pública o en un espacio público de interlocución?, para formular de manera ¿conjunta con la comunidad universitaria? y de cara a la sociedad, con los tiempos que sean necesarios, una metodología de construcción de una reforma a la educación superior que responda a las reales exigencias de la nación colombiana. Lo anterior con ¿respeto y sin perjuicio de los espacios propios y autónomos que la comunidad universitaria? se dé para la construcción de su propuesta.
El gobierno se ¿comprometa con las garantías políticas y civiles para desarrollar el derecho a la protesta, la movilización y organización de los estudiantes en todos los espacios del territorio nacional?”
Esas son las garantías para suspender el paro, según una parte de la MANE. El sólo retiro de la reforma a la Ley 30, que el gobierno se comprometiera con permitir la creación del espacio para la construcción de la nueva ley y las garantías para la movilización y la protesta; todas ellas resultan ser garantías demasiado superfluas. Esas no son garantías suficientes para “suspender” el paro ¿Por qué?
¿Con que tipo de calidad terminaremos este semestre? ¿Con que bases iniciaremos el siguiente?
Y si a esto le sumamos que pensamos dedicar días a las jornadas de movilización, se reduciría un poco más los días de clases en mínimo una semana.
Además, suspender el paro atenta contra la posibilidad de construir la propuesta de manera democrática y verdaderamente participativa, si la mayor parte de los estudiantes dedican su tiempo a hacer frente y salvar su semestre, su participación se vería reducida a ir a una asamblea a levantar la mano y a que en última instancia sean otros los que construyan la propuesta, sean otros quienes decidan sobre el porvenir de la educación de todos.
En caso de extender este semestre en pro de su buena culminación, se pondrían en riesgo la calidad del siguiente semestre pues se verían reducidas sus semanas de labor académica.
La construcción seria de una propuesta implica un trabajo intelectual bastante arduo, de investigación, estudio y producción intelectual, y ello no se garantiza con profesores dictando cursos y sacando notas y estudiantes preparando parciales y entregando trabajos. La construcción debe ser verdaderamente democrática para, no terminar luego aprobando una propuesta, de una MANE en la que el estudiantado ha insistido no se está sintiendo verdaderamente representado. Entiéndase que en movimiento estudiantil pone en duda la legitimidad no sólo de la MANE, si no de quienes aún se pronuncian en nombre del movimiento estudiantil.
El futuro de la educación, no depende de cuán rápido se culmine el semestre, depende de la construcción de una propuesta verdaderamente democrática, inteligente, e inclusiva. A la que se le dediquen todas los esfuerzos físicos e intelectuales del pueblo colombiano: obreros, estudiantes (universitarios, de secundaria, etc.) campesinos, indígenas y demás grupos étnicos, y no sólo de los estamentos que conforman la comunidad académica.
¡POR UNA EDUCACIÓN GRATUITA, DE CALIDAD Y AL SERVICIO DEL PUEBLO!
¡VIVA EL PARO UNIVERSITARIO!